Luego me pidió que le hablase de mi divorcio.
- Yo no quería divorciarme. Fue ella la que un buen día, se marchó con otro.
-¿Te dolió?
-Supongo que a cualquiera que se viera en esa situación le dolería.
Ella me miró a los ojos con las mejillas apoyadas en las manos.
- Lo siento, no debería haber sacado el tema. Pero la verdad es que me cuesta imaginarte dolido. ¿Qué ocurre cuando algo te hiere?
- Ocurre que me pongo chapas de Keith Haring en el abrigo.
Ella se rió.
- ¿Sólo eso?
- Lo que quiero decir es que el dolor se vuelve crónico. Engullido por la vida diaria, uno deja de saber cuáles son las heridas. Pero están ahí. Así son las heridas: no se pueden coger y mostrar; las únicas que se pueden mostrar son heridas menores.
Baila, baila, baila. Haruki Murakami.
Lo mucho o poco que se quedo en el tintero de "Pensamientos para el tiempo y la distancia" No es una gran descripción, pero al menos no es mentira.
miércoles, 25 de junio de 2014
viernes, 16 de mayo de 2014
El peso ligero.
Cuanto más caminamos, más arrastramos.
Cuanto más arrastramos más difícil nos es seguir nuestro camino y confiar en nuevas rutas.
Y compartir la carga no es siempre la solución más indicada.
Cuanto más arrastramos más difícil nos es seguir nuestro camino y confiar en nuevas rutas.
Y compartir la carga no es siempre la solución más indicada.
lunes, 24 de marzo de 2014
El Espejo
Se levanto de su cama, salió de su habitación y recorrió el pasillo hasta girar a la izquierda, donde le esperaba el baño. Al ir camino a su destino su propia visión reflejada en el espejo le invitó a quedarse ahí parado un rato.
Se fijó en su cara: los ojos, la nariz, la forma de la cara... era un reflejo bastante claro de su madre, pese a no compartir con ella el sexo. Sin embargo, en lo que al carácter, personalidad y forma de ser se refería todo el mundo, (y él mismo), lo relacionaban con su padre. De siempre, más que a ningún otro de sus hermanos.
La tranquilidad, la reflexión y desde luego otros atributos, tanto positivos, como otros que no lo son tanto.
"Esta bien"- Pensó. Desde luego admiraba a su padre, aunque no podía sentir a su vez que la persona que conformaba a su querido progenitor tenía, como todos, sus defectos, algunos de ellos que su hijo (pensaba) suponían grandes limitaciones para cualquier persona y, sin embargo, no podía verlos también como una parte de él mismo.
Evidentemente, él y su padre no eran la misma persona. Lo tenía muy claro. Otra época, otra educación... muchos eran los factores que ayudaban a esa diferenciación, pero aún y con eso, seguía viendo aquello que no le gustaba de su padre en él y aquello en ocasiones le sacaba de quicio, pese a que sabía que estaba intentando cambiarlo.
Se sintió encerrado en una jaula, la de su personalidad, tan atada a la de su padre a su vez. ¿somos capaces de cambiar nuestra personalidad?- Se dijo a si mismo con inquietud.- ¿Hasta donde nuestra evolución como personas nos aleja realmente de nuestra persona inicial? ¿Debo luchar contra mi mismo eternamente o asumir como soy?
Sabía que no obtendría respuesta, al menos no en ese momento. Este tipo de respuestas, si llegan, tardan algo más que años en llegar, y lo hacen sin previo aviso ni intención.
Sonrió, como quién ha descifrado un acertijo después de estar pensando en la solución semanas y la solución le llega en el momento más tonto.- Hago lo que puedo- se dijo- y volvió a sonreír, esta vez con mayor intensidad.
- Me cago en mi padre- Y se despidió de su reflejo, se bajo los calzoncillos y se propuso finiquitar el asunto que le había llevado a cruzar el pasillo.
Se fijó en su cara: los ojos, la nariz, la forma de la cara... era un reflejo bastante claro de su madre, pese a no compartir con ella el sexo. Sin embargo, en lo que al carácter, personalidad y forma de ser se refería todo el mundo, (y él mismo), lo relacionaban con su padre. De siempre, más que a ningún otro de sus hermanos.
La tranquilidad, la reflexión y desde luego otros atributos, tanto positivos, como otros que no lo son tanto.
"Esta bien"- Pensó. Desde luego admiraba a su padre, aunque no podía sentir a su vez que la persona que conformaba a su querido progenitor tenía, como todos, sus defectos, algunos de ellos que su hijo (pensaba) suponían grandes limitaciones para cualquier persona y, sin embargo, no podía verlos también como una parte de él mismo.
Evidentemente, él y su padre no eran la misma persona. Lo tenía muy claro. Otra época, otra educación... muchos eran los factores que ayudaban a esa diferenciación, pero aún y con eso, seguía viendo aquello que no le gustaba de su padre en él y aquello en ocasiones le sacaba de quicio, pese a que sabía que estaba intentando cambiarlo.
Se sintió encerrado en una jaula, la de su personalidad, tan atada a la de su padre a su vez. ¿somos capaces de cambiar nuestra personalidad?- Se dijo a si mismo con inquietud.- ¿Hasta donde nuestra evolución como personas nos aleja realmente de nuestra persona inicial? ¿Debo luchar contra mi mismo eternamente o asumir como soy?
Sabía que no obtendría respuesta, al menos no en ese momento. Este tipo de respuestas, si llegan, tardan algo más que años en llegar, y lo hacen sin previo aviso ni intención.
Sonrió, como quién ha descifrado un acertijo después de estar pensando en la solución semanas y la solución le llega en el momento más tonto.- Hago lo que puedo- se dijo- y volvió a sonreír, esta vez con mayor intensidad.
- Me cago en mi padre- Y se despidió de su reflejo, se bajo los calzoncillos y se propuso finiquitar el asunto que le había llevado a cruzar el pasillo.
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