miércoles, 14 de diciembre de 2011

Aliza

Aunque bien es cierto que nunca la conocí más allá de nuestra poca convivencia, (y quizás pude haber hecho más para conocerla), Aliza se marchó una mañana de Diciembre, dejando una habitación vacía en el cuarto piso de Herman Kragsvei 25.

Es curioso pero pese a no conocerla prácticamente nada, no pude evitar sentir cierta tristeza al verla con las maletas en la puerta de casa. Se ha ido y jamás volveré a verla y, de algún modo, el ver que nuestros caminos se separaban hace que piense acerca de que algo en mi año de Erasmus también ha llegado a su fin.

Me sorprende ver como en ocasiones somos tan sensibles con cambios que a priori no deberían importarnos demasiado.

lunes, 5 de diciembre de 2011

El fin del mundo

-Es extraño-dije-. Yo aún tengo corazón, y sin embargo, a veces lo pierdo de vista.No. Mejor dicho, posiblemente está perdido y sólo en ocasiones lo recobro. A pesar de eso, tengo la certeza de que volverá, en un momento u otro, y esta certeza es la que, en definitiva, vertebra y sostiene mi existencia. Por eso me cuesta imaginar qué significa perder el corazón.

El anciano asintió repetidas veces en silencio.

-Reflexiona sobre ello con calma. Tú todavía tienes tiempo para reflexionar.

-Eso haré -dije yo.

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas. Haruki Murakami.